En ese mundo tan imperfecto eran felices.
Se vieron tantas veces y no se reconocieron, que perdida de tiempo…,-“ ¿ qué les hace ignorarse ?, tal vez la perdida de identidad, no saber dónde estas, y encontrarte después en otro, no en uno mismo, desconcertado y absorto.”
Habían compartido muchos momentos, más que momentos recuerdos, y esos recuerdos eran vitales,-“ como cuando te reaniman en estado de shock porque te sientes muerto”.
¿Perdida
de tiempo?…, el tiempo no les importaba pues sabían que es tiempo compartido lo
que anhelaban, - “pero, y si… ¡no era en esta vida!.”
- Da
que reflexionar la conexión de dos seres que sin conocerse, inertes estaban unidos.
Jamás se paro el reloj. Se pensaban a las mismas horas, y así ya no era una
perdida de tiempo.
Decidieron que si no era en esta vida entonces tendrían que crear vida en otro mundo, pero juntos, así engañarían al tiempo y al espacio,-“ pues el destino es caprichoso, aquello que deseas con tanta intensidad se convierte en realidad si lo deseas de verdad.” Ellos no dejaron de ser auténticos, no se ignoraron conscientemente, simplemente se perdieron en un laberinto,-“el olvido era más placentero que el dolor.”
Las
dudas se esfumaron y solo sentían placer; el roce de su voz y la respiración se
erizaba como el bello entre sus piernas. En ese mundo todo era gozo, alegría,
bienestar, respeto, júbilo, -“algo parecido a lo que los mortales llamaban
ratos de felicidad.”
La
sorpresa fue que se quedaron mudos, sin palabras, después de mirarse y ver que
nunca era suficiente poco, el anhelo era repartido de forma generosa entre ambos,
sin importar la identidad, una lágrima recorrió surcando el contorno de su corazón
imaginado por la estela de sus dedos entrelazados,-“ abajo jugando al escondite
y al pilla pilla.”:
Que
torpeza, un resbalón y todo a la mierda, la perfección de lo perfecto es su
contrario, la imperfección,- “en lo no establecido, aquello que esta por descubrir.”

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