Toda historia tiene un comienzo, es fácil, pero no es fácil poner fin a un sentimiento. En esta historia la protagonista no soy yo, es ella. En el fondo toda trama se basa en sensaciones que nos emocionan o no, y cuando nos emocionan mucho, tanta es la emoción que se convierten en sentimientos que hacemos propios, cuando esto pasa ya no hay personajes de reparto , solo personas que sienten y padecen. Ocultarnos detrás de una máscara no nos protegerá del mundo, y lo que es peor, nunca de nosotros mismos. Puede haber demasiadas razones para decidir ponerse una máscara, pero lo cierto es que algunas veces no es una elección. Hay personas que nacen y según viven acumulan experiencias que van forjando sin querer una máscara de hierro , otras veces, las máscaras son tan artificiales como el plástico, y estas máscaras son producto de rumores, críticas, clichés e imposiciones...y un sin fin de mentiras. Vivir sin másca...